EL RESISTIBLE ASCENSO DE LOS ULTRAVIOLENTOS AL PODER

21 diciembre, 2012 por politicalargoplazoacampadasol

EL RESISTIBLE ASCENSO DE LOS ULTRAVIOLENTOS AL PODER

Un año – en realidad unos meses – han servido para desenmascarar por completo a Rajoy “El Moderado” como lo que en realidad es y siempre ha sido: el más radical de los jacobinos. Su extremismo surge de la combinación de varios extremismos diversos: el ala más extrema del Opus Dei (el ministro del interior, el ministro de asuntos exteriores, el ministro de defensa, la ministra de sanidad, etc.), el ala más radical de los ultraliberales anarcocapitalistas (el ministro de economía, el ministro de educación y su esposa, la ministra de la presidencia, la señora Cospedal y su marido, etc.), traficantes legales de armas (el ministro de defensa), residuos del franquismo (el ministro de medio ambiente, etc.), y naturalmente, la radicalidad ideológica ultraliberal de la CDU alemana. Con ello ha polarizado su política hasta liquidar cualquier resto de cristiano-democracia que aún quedara en su formación, imponiendo una autarquía ideológica de nefastas consecuencias.

La violencia sistémica propia de cualquier gobierno burgués, sea de izquierdas, de derechas o de centro (su predecesor, y el anterior, y el anterior, y el anterior…) ha alcanzado ahora el grado de ultraviolencia, que se ha cobrado ya sus víctimas mortales conocidas públicamente: siete suicidadxs por culpa de los desahucios y su violencia económica (los últimos caso estratégicamente silenciados[1]), un muerto por violencia policial (Íñigo Cabacas, asesinado por una bala de goma), cinco adolescentes muertas por la asociación habitual de la violencia empresarial y la administrativa…y las mutilaciones por impactos de pelotas de goma de como mínimo dos personas en Barcelona (http://stopbalesdegoma.org/tag/casos). Habrá sin duda más víctimas anónimas de las que poco se sabrá. Y no parece que la escalada violenta vaya a decrecer, teniendo en cuenta las inversiones cada vez más costosas en antidisturbios y armas para las fuerzas del orden ( http://madrid.tomalaplaza.net/2012/11/18/ni-en-ciencia-ni-en-educacion-ni-en-sanidad-ni-en-investigacion-el-gobierno-invierte-en-antidisturbios/) y las atroces medidas de recortes económicos que se avecinan. Esta violencia extrema ejercida por la minoría gobernante sobre el grueso de la población, respaldada por las leyes que crean de manera unilateral, se arroga además el privilegio de considerar “violencia” a los actos de protesta en legítima defensa ante tantas agresiones, y que por ahora sólo han llegado a causar desperfectos sobre mobiliario urbano. Esa asimetría entre una violencia sistemática que provoca muertes, suicidios, desahucios, despidos, enfermedades mentales o indigencia, y unos desperfectos puntuales sobre las cosas deja bien a las claras la mentira subyacente en esa propaganda política de los verdaderos violentos, que criminaliza y demoniza a miembros de una población aplastada diariamente. El monopolio de la violencia – o ultraviolencia – por parte del Estado queda constatada en la realidad de manera aplastante. Y cualquier intento de oponerse a ese estado de cosas es denominado cínicamente “violencia” por el aparato de propaganda estatal.

Habría que añadir la violencia de los secuestros en cárceles de lxs disidentes políticxs, y de aquellas personas que manifiestan opiniones políticas diferentes, que son forzadas a reclusión en ocasiones sin existencia de un juicio. Es el caso de Alfonso F.O., que lleva en prisión “preventiva” e incomunicado en el FIES (es decir, la cárcel dentro de la cárcel) desde el día 14 de noviembre por acusaciones que en modo alguno se han podido demostrar – fundamentalmente porque, como decimos, no ha existido juicio alguno –. Se trata de un secuestro al margen incluso de la legalidad, se dieron ya otros en la anterior huelga general del 29S, y asimila con toda claridad las prácticas violentas de este régimen con las de cualquier dictadura conocida.

La violencia extrema de estas instituciones y sus responsables es también la violencia de la rapiña,  del saqueo y de la usurpación. A través de empresas en las que tienen intereses personales y familiares (véanse aquí algunos ejemplos: http://canarias-semanal.com/not/6104/la_tupida_red_nepotica_del_pp_ocupa_la_maquina_del_estado/), lxs responsables del estado y sus empresarixs cómplices han comenzado el saqueo de bienes públicos propiedad de la comunidad, que han sido financiados durante años con el trabajo y los impuestos de lxs trabajadorxs. Este robo y apropiación indebida de la sanidad pública gratuita y universal (que ya ha dejado de serlo, y lo será cada vez menos si se les deja), de la educación pública y gratuita o de la justicia universal y gratuita (por las que ya hay que pagar o repagar) no es sino el robo a lxs trabajadorxs de unos servicios a los que habían contribuido con trabajo e impuestos para entregárselos a nepóticas empresas privadas que beneficiarán a la misma clase dominante de siempre en perjuicio de la mayoría.

Y la violencia ideológica fanática de este gobierno, apuntalada por las sectas religiosas fanáticas a las que da cobijo (mencionamos Opus Dei, pero hay muchas otras, como Legionarixs de Cristo, cielinxs, kikxs, etc. ) empieza a permear la educación pública a través de leyes educativas que privilegian la segregación sexista, el adoctrinamiento religioso y el clasismo, o de leyes civiles y penales de marcado carácter ideológico como la reforma del aborto.

El avance de los ultraviolentos es constante, como un rodillo. Su violencia se extiende a todos los sectores y parcelas de la vida. Se asemeja, en sus medios, en sus fines y en sus estrategias, a la desplegada por los totalitarismos de los años treinta del siglo pasado en Europa. Lxs agentes son lxs mismxs que en esa época, la misma clase social. En aquel triste momento de la historia, la población se mostró sumisa e incluso colaboró con los ultraviolentos. No repitamos el catástrofico guión que tuvo tan monstruosas consecuencias. Resistamos ante esta agresión y esta violencia diaria. El pueblo tiene derecho a la legítima defensa ante agresiones de tal magnitud, por los medios que sean necesarios. Y el pueblo debe saber que la raíz del problema está en la economía política que sustenta y ha sustentado siempre a los ultraviolentos: el capitalismo, legitimado a través del estado y sus leyes. Combatir y condenar el fascismo no tiene utilidad alguna si no se combate el capitalismo y el estatalismo que lo originan. Y frenar la violencia extrema de los ultraviolentos ya dejó hace tiempo de ser una cuestión solamente política para convertirse en una cuestión de ética y de humanidad.

 LIBERTAD PARA ALFONSO Y EL RESTO DE PRESXS POLÍTICXS. NOS TOCAN A UNA, NOS TOCAN A TODAS


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