LOS VIOLENTOS SE APLICAN EN CONSTRUIR NUEVOS MONTAJES POLICIALES

1 marzo, 2013 por politicalargoplazoacampadasol

LOS VIOLENTOS SE APLICAN EN CONSTRUIR NUEVOS MONTAJES POLICIALES

La empresa privada Partido Popular, filial a su vez de la empresa privada alemana CDU, que gestiona aquí de manera interina el aparato del estado y sus innumerables resortes de violencia, ha emprendido un nuevo montaje policial a raíz de la manifestación del pasado 23F, dejando de nuevo en evidencia a esos “cuerpos de seguridad” que una vez más se nos muestra como policía política e instrumento de coacción, mamporrerismo y secuestro al servicio de la clase dominante.

El estado hace ya tiempo que funciona como una esfera separada de los individuos a los cuales controla, fiscaliza, penaliza y explota. Hace ya mucho que ha abdicado – si es que alguna vez la ejerció – de su labor protectora y garante de libertades individuales y derechos colectivos como la sanidad, la educación, la justicia o la vivienda digna. El supuesto “contrato social” con lxs ciudadanxs se rompió en pedazos hace décadas, suponiendo, como decimos, que tal contrato haya existido alguna vez y no haya sido, más bien, mero papel mojado en manos de usurpadores. Los individuos ya no somos parte integrante del estado, sino sus víctimas propiciatorias. El Leviatán de que hablaba Hobbes en el Antiguo Régimen sigue intacto, o mejor dicho, ha crecido hasta su límite máximo alimentado por ese nuevo y gigantesco instrumento de dominación: el “estado de derecho”.

La violencia de ese Leviatán ha llegado a su extremo: la aniquilación física de vidas humanas “suicidios” por desahucios, muertxs por falta de atención médica (es decir, denegación de auxilio), homicidios por disparos de balas de goma (Íñigo Cabacas) y muchísimas otras muertes en las cloacas del régimen que no serán reconocidas nunca por la versión oficial pero todxs conocemos. Frente a esto, quemar contenedores de plástico o tirar sillas a la calzada es considerado “violencia” y “vandalismo”. ¿Qué son entonces los moratones, las brechas o las mutilaciones por pelotas de gomas provocados por la policía sobre lxs manifestantes? ¿Y el cadáver de Íñigo Cabacas?

En cuanto a la legalidad que tanto cacarea el “estado de derecho”, el régimen pasa constantemente por encima de ella, machacándola, y mostrando las bases de absoluta ilegalidad y arbitrariedad sobre las que se fundamenta: lxs policías no van identificadxs – por tanto no son sujetos de derecho, se mueven en el ámbito de la ilegalidad y la alegalidad –, realizan redadas racistas basadas en criterios exclusivamente étnicos, multan de manera indiscriminada e ilegal a personas simplemente por caminar por las calles, por no hablar de las torturas y malos tratos que infligen en comisarías y prisiones (por ejemplo, el régimen FIES), conculcan una y otra vez el “derecho a huelga” y el “derecho de reunión” y otros ilusorios e hipotéticos derechos ; y sus órganos oficiales de propaganda – ABC, La Razón y La Gaceta, principalmente – acceden de manera ilegal a archivos policiales, se inventan antecedentes y calumnian con todo tipo de mentiras a individuos concretos apuntados por la policía, actitudes todas ellas constitutivas de delito según sus propias leyes.

En este contexto, crecen los montajes y los supuestos atentados de falsa bandera (el último, un supuesto explosivo desactivado en La Almudena). Se ha convertido en costumbre que después de cada manifestación masiva o gran huelga aparezcan “mochilas” llenas de lo que las propias autoridades denominan “material explosivo” y que, como mucho, apenas llega a ser material incendiario, mochilas de origen sospechoso y sin huellas dactilares que no constituyen prueba alguna en ningún tribunal imparcial del mundo. Otras mochilas llenas de sobres se pierden en los sumideros del capital, que suelen desaguar en paraísos fiscales como Suiza.

En este contexto, flaco favor hace al común de la población que lxs convocantes de la manifestación del pasado 23F – convenientemente notificada – de la “marea ciudadana” afirmen “desmarcarse” “de cualquier acto violento transcurrido tras la jornada del sábado 23-F. El carácter de esta movilización fue totalmente pacífico, y no vamos a justificar la violencia ni por parte de la Policía, ni de los radicales, ni de elementos infiltradoshttps://docs.google.com/file/d/0B5VgFo_nlmNJTnVQNVBpNmtadjA/edit?usp=sharing. Esta declaración pone al mismo nivel y mezcla dos realidades que nada tienen que ver: la violencia sistemática y constante de la policía y sus provocaciones violentas y la reacción de legítima defensa que esta provoca en las personas agredidas. También olvida que la policía tiene órdenes claras de crear disturbios y hacer detenciones tras cada manifestación masiva para hacer pasar al primer plano informativo la noticia de supuestos disturbios, desfigurar el contenido de la reclamación popular y criminalizar a personas concretas y a menudo preseleccionadas que han tomado parte en ella. Esta estrategia de dejar a su suerte a lxs agredidxs por la violencia policial no es sino hacerle el juego al poder, ratificarle en su mentira de “lxs violentxs son ellos” y darle incluso la razón. Un comunicado más ajustado a los hechos hubiese debido incidir en la realidad: la violencia del régimen y el intento desesperado y a todas luces lícito de algunxs de hacerle frente.

No vamos a pasar a discutir sobre la inutilidad real, de cara a un cambio radical y auténtico, de iniciativas de personas que aún se sienten “ciudadanas” de este régimen. Es hora de avanzar un paso más en la presión sobre “ese núcleo duro de violadores y asesinxs” que según William Burroughs constituye la base del estado. DEFENDERSE DE LA VIOLENCIA extrema que ocasiona muertes – ya las hemos mencionado antes – no es VIOLENCIA, sino LEGÍTIMA DEFENSA, y lo será tanto si quien pretende nuestra muerte es una banda de tecnócratas y sus sicarios como si quien lo hace es una banda armada de mafiosos. Desde el momento en que la no-violencia no alcanza a servir de legítima defensa al pueblo, sino todo lo contrario, debe de ser complementada con otras estrategias igualmente válidas, lícitas y justas; fundamentalmente, la autodefensa conjunta, activa, masiva, solidaria y coordinada.

Desde aquí pedimos el fin de todos estos montajes policiales, la liberación inmediata y sin cargos de lxs detenidxs políticxs y la entrega definitiva de las armas por parte de los violentos.

NOS TOCAN A UNA, NOS TOCAN A TODAS

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